Podología infantil

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Actualmente, nadie puede negar qué importante es el cuidado de nuestra base corporal, los pies. Luego, el estudio, la prevención y el tratamiento en los primeros años de edad es básico para no padecer posibles patologías en la edad adulta. El pie y toda la extremidad inferior, en sus primeros años de edad, son vulnerables a sufrir alteraciones que marcarán la futura estructura y mecánica del cuerpo.

Durante nuestro crecimiento, los huesos se desarrollan por factores genéticos y son influidos por factores sistémicos (hormonas) y locales (acción nerviosa y  mecánica). El resultado de la acción de las fuerzas mecánicas depende de su intensidad así como de su dirección y sentido. Las fuerzas pueden alterar el correcto desarrollo de los huesos disminuyendo la actividad de la fisis, incrementando ligeramente el crecimiento y/o produciendo un efecto deformante del hueso. Es por ello, que debemos controlar y detectar cualquier anomalía en la distribución de cargas que se esté produciendo en estas primeras etapas de formación.

Mediante el exámen exhaustivo de la articulación de la cadera, de las rodillas y del tobillo y pie el profesional biomecánico puede detectar de forma prematura cualquier posible alteración en el crecimiento y posicionamiento de las articulaciones que forman el aparato locomotor y evitar múltiple patologías, marchas en adducción o pies valgos.
Las lesiones más comunes en la edad infantil son:
  • Pies planos laxos (pies con descenso de bóveda por una alteración de hiperlaxitud en los ligamentos)
  • Talalgia de Sever (tensión en el sistema Aquíleo-plantar que compromete el núcleo de osificación del cálcaneo)
  • Rotaciones femorales (marchas en adducción/abducción)
  • Basculaciones pélvicas (anteversión/retroversión de cadera)
  • Alteraciones en las rodillas (genu valgo/genu varo)
  • Retracciones musculares. Dismetrías funcionales (Pérdida de flexibilidad. Diferencia de altura en extremedidades)
A nivel muscular y ligamentoso, también se realiza un estudio completo para valorar el tono y el equilibrio o desequilibrio de las cadenas musculares; valorar la laxitud de los ligamentos para descartar pies planos-laxos y detectar pérdida de fuerza en músculos o retracciones excesivas es básico para un correcto diagnóstico y para el éxito de un futuro tratamiento.
La actividad física que realice el niño va a ser un factor importante a la hora de valorar las posibles causas de lesión y/o dolor, ya bien sea por falta de ella o por un exceso de actividad.
A su vez, cabe destacar el papel indispensable del calzado. Actualmente, se ha traspasado el patrón para la elección del calzado que hace el adulto, que es básicamente estética, a la del niño y eso es un grave error. El uso de un calzado adecuado ya es el primer tratamiento beneficioso que puede tener el niño. En nuestro centro somos especialístas en diseño de calzado y realizamos asesoramiento de calzado, tanto de uso habitual como técnico deportivo.